El cementerio inglés de Málaga

 

Este complejo, aunque poco frecuentado en la actualidad, fue en sus orígenes muy representativo pues fue el primero en España destinado a albergar a fallecidos extranjeros que antaño eran enterrados a la intemperie en las playas, pero hoy en día la historia es diferente.

Tras la incorporación de la ciudad a la corona de Castilla, en el antiquísimo 1487, no existía lugar para sepultar a quienes no procesaban la religión católica. Los que seguían otra fe como es caso de los protestantes, eran hacinados y enterrados en las playas por la noche y a la tenue luz de una antorcha, quedando sus restos a merced del mar. Conmovido por esta situación William Mark, un cónsul ingles, consigue lograr su creación en 1830, fruto de la Real Orden de Fernando VII.

El primer sepultado en este cementerio fue un marinero ahogado, George Stephens. A pesar de que su sucesor, lord Byron, es considerado como el primer enterrado, ya que los restos de George desaparecieron debido a la remodelación de las tapias. Nuestro sucesor, fue un mártir que conoció en Inglaterra al ilustrísimo general Torrijos y decidió sumarse a su causa, que era luchar por la libertad en la Europa absolutista. Sin embargo, ambos murieron de forma trágica en las playas malagueñas.

Además de ellos podemos encontrar otros personajes como el escritor Jorge Guillen o el también escritor Gerard Brenan, conocido por libros como al Sur de Granada o el Laberinto español.

Este cementerio también ha tenido su intervención en la literatura tanto española como extranjera. Una de esta intervenciones es la historia el viejo verde de Leopoldo Alas clarín en el que cuenta la historia de una anciana que visitando el cementerio se encuentra la tumba de un antiguo pretendiente del que ella se había reído, también el escritor de el patito feo habla de este cementerio.

En la actualidad, este cementerio deja mucho que desear ya que ahora presenta un aspecto melancólico y desalentador, también cada vez son menos sus visitantes y sus cuidados mas escasos como muestran las numerosas tumbas rotas, lápidas por el suelo y de hecho si te despistas, puedes llegar a pisar una tumba si no estas atento porque muchas de ellas son un simple bulto en el suelo sin una triste lápida, pero todo esto no es culpa, ni mucho menos, de las personas encargadas del cuidado de este recinto ya que, por un lado, no tiene dinero alguno con el que reparar los desperfectos debido a que desde 1904 Inglaterra no hace ninguna aportación para su cuidado pero la junta de Andalucía o, sin ir ,mas lejos, el propio ayuntamiento de Málaga tampoco colaboran en su manutención por lo que el cementerio subsiste gracias a las aportaciones de algunos ingleses, a los donativos de muchos visitantes y a la tienda de recuerdos que podemos encontrar al entrar, pero por otro lado todos estos desperfectos se deben también a que un grupo de jóvenes decidió que el cementerio sería su lugar para el botellón y, entre copa y copa, lo destrozaron. Otra de las cosas que hace que haya perdido parte de su grandeza es el hecho de que esté integrado totalmente en la ciudad, ya que este recinto enamoró con sus aires propios del romanticismo a numerosos escritores y otras personalidades, que decidieron descansar en él.

 

 

Alba Mancera y Estefanía Serrano