UN NEGOCIO INSALUBRE

GasNatural construye una central térmica de ciclo combinado en el distrito 9 pese al desacuerdo de los ciudadanos de la zona

 

En una ocasión en la antigua China, tres jefes hablaban sobre cómo acabar con una montaña que les tapaba el sol, discutiendo a lo largo de varias semanas sin llegar nunca a ningún acuerdo. Al cabo de un tiempo, un anciano, que llevaba una cuchara en la mano, se dirigió a la montaña con la intención de quitarla. Los jefes, incrédulos todos ellos, empezaron a reírse de él, asegurando que lo que pretendía hacer era imposible para él sólo.

 

“Tal vez, pero alguien tendrá que empezar”

 

Probablemente esta antigua leyenda china esté un tanto anticuada, y les pueda sonar absurdo el mero hecho de que se pudiera siquiera pensar en deshacerse de una montaña con una simple cucharilla, sin embargo, aquel anciano demostró tener una gran iniciativa en ponerle fin a aquel problema. ¿De que servía discutir durante tanto tiempo si en ningún momento se comenzaba a trabajar? Porque indudablemente no se conseguiría terminar nada sin ni siquiera comenzarlo. Había que mover ficha. Y nosotros la movimos.

Cuando nos vimos inmersos en esta sección de medioambiente supimos enseguida cuál sería el tema del que nos ocuparíamos ya que nos atañía directamente. Sabíamos que se iba a construir una central térmica de ciclo combinado por nuestras cercanías, pero desconocíamos aún demasiadas cosas sobre ella, y, sinceramente, lo que descubrimos no fue un hallazgo demasiado prometedor.

Una central térmica de ciclo combinado

Nos pusimos en contacto con varios miembros de la plataforma ‘Málaga Térmicas No’, un grupo de vecinos, no afiliados con ningún partido político y sin ánimo de lucro, que asumieron una postura contraria a la construcción de la central y que, francamente, se mostraron siempre muy dispuestos a aclararnos cualquier duda sobrema.

 

Lo primero que nos dejaron claro fue el desconocimiento general de la sociedad. Era cierto. Quizás porque no le prestábamos demasiada atención, o quizás porque nadie nos informaba adecuadamente, la realidad era que hasta que no aparecieron algunas pintadas en aceras, o carteles sobre el tema, nadie hablaba sobre él. E informar fue uno de los motivos por los que esta plataforma se fundó, mediante las ya citadas pintadas o venta de camisetas con su eslogan. Además realizaron reuniones con los partidos políticos e incluso recogidas de firmas. Pero ¿por qué este grupo de personas se mostraban tan reacio a la construcción de la central?

 

En primer lugar señalaron que la demanda energética de España era de unos 42000 Mw pero que, sin embargo, existía una disponibilidad de 72000 Mw. Es decir, si la demanda energética estaba cubierta, era obvio pensar que toda esta energía sobrante iría destinada a la venta al exterior, concretamente, a Marruecos. Además, una vez finalizada la construcción, se amortizaba rápido una inversión de este calibre. Esto es sencillamente un pensamiento lógico para hacer ‘business’ pero… ¿tenía este negocio algún efecto secundario o era todo tan bonito como nos lo pintaban? Así llegaríamos al que sería el mayor de los inconvenientes, pero no el único, de nuestra central: la emisión de gases contaminantes.

 

Las autoridades competentes del gobierno, en materia de salud y de medio ambiente, conocían los riesgos de esta central, y por ello realizaron un estudio sobre el impacto en nuestra zona. Los resultados de esta investigación fueron que los niveles de contaminación no serían demasiado importantes, sin embargo había varios asuntos, en su procedimiento, que escamaban un poco puesto que no existía ningún instituto meteorológico en nuestra zona, por lo que se tuvo que usar uno localizado en el aeropuerto Pablo Ruiz Picasso, una zona influenciada por las brisas marítimas y en un espacio abierto, en contraste con el emplazamiento de la central, rodeado por montes. Además los datos de partida estaban realizados mediante programas de ordenador, puesto que no se podía disponer de ningún dato totalmente veraz.

 

No obstante, al margen de la total o parcial realidad de estos informes, existían hechos auténticos, hechos incuestionables como las emisiones desmesuradas de gases altamente contaminantes: 141 toneladas de CO2 son emitidas por esta central a la hora, lo que supone algo así como 1 millón de toneladas al año, y precisamente España no es que sea uno de los mayores cumplidores del protocolo de Kyoto, como para que ahora nos permitamos el lujo de emitir mayor cantidad de dióxido de carbono. Esto supondría, si ocurre la llamada inversión térmica (que la temperatura atmosférica fuera aumentando a mayor altitud), que la contaminación de la zona fuera 14 veces superior a la actual. Además se emitirían otros gases tales como SO2 o NO2, causantes de la lluvia ácida, o partículas PM10 y PM2,5 que pueden causar desde molestias menores (tos, dificultad para respirar) hasta agravar el asma, o provocar una muerte prematura en personas afectadas por enfermedades cardiovasculares o pulmonares, comprobado científicamente. Por último se emite ozono troposférico que, en conjunto a gases como los óxidos de nitrógenos son causantes de una neblina visible, en zonas altamente contaminantes, conocida como smog fotoquímico.

 

Smog fotoquímico

 

Además la central necesita agua para refrigerar, concretamente unos 500 litros por segundo, algo así como el agua que consumen 200000 ciudadanos al día. En un principio ésta se sacaría de la EDAR (Estación Depuradora de Aguas Residuales) emplazada en el río Guadalhorce, agua que podría ser aprovechada para riego, dada la pertinaz sequía de la que sufrimos actualmente. Para ello se están construyendo 2 tuberías desde la central hasta la estación de 15 kilómetros cada una. No obstante, la central está localizada extremadamente cerca de una presa, lo que nos levanta cierta suspicacia.

 

Si aún todo esto fuera poco para replantearse la construcción de esta central, descubrimos que la legalidad también ha brillado por su ausencia. No se cumple el RAMINP (Reglamento de Actividades Molestas Insalubres Nocivas y Molestas) en cuanto a distancias mínimas a núcleos de población próximos, como Los Arias, Barranca del Ciprés, la Bodega, Mallorquín, todos ellos a menos de 2 km de la central. Su emplazamiento está en una zona de suelo no urbanizable con protección agrícola de regadío, pero el ayuntamiento está trabajando para que se convierta en suelo técnico de equipamiento (¿tendrán que ver algo los 1,75 millones de euros recibidos de parte de ENDESA?). Además la empresa, que solo poseía un permiso de “movimiento de tierras y replanteo”, se excedió de las obras autorizadas, haciendo intervenir a Urbanismo, que paró los trabajos un tiempo.

 

Todos estos datos resultaban bastante acongojantes… debíamos contrastarlos con la empresa constructora para ver cómo se defendían de todo esto, que bastaba, a nuestro juicio, para crear cierto alarmismo general. Sin embargo, y pese a nuestro gran interés en ponernos en contacto con algún responsable, no sabemos si por mera burocracia o porque no querían recibirnos, el hecho es que en todo momento encontramos la puerta cerrada para cualquier intento de visita o entrevista. No encontramos ninguna llave para abrir esta puerta.

 

Con la llegada de la Semana Cultural al IES Campanillas, aprovechamos para visionar la película Una Verdad Incómoda. Los propios alumnos se sensibilizaron con la situación del planeta, comprendiendo la posibilidad de crear centrales de energías “limpias” en lugar de otras como la que se nos presentaba. Esto era algo realista, pues, no por ello, teníamos a Isofotón, segunda empresa de Europa en centrales fotovoltaicas, en el propio PTA. Además Málaga disfruta de una situación espléndida por las numerosas horas de sol de las que disponemos, así como la posibilidad de implementar centrales eólicas.

 

Finalmente, y como aquel anciano de la cuchara, decidiríamos nosotros los alumnos, en calidad de ciudadanos españoles, manifestarnos en la puerta del PTA el pasado 27 de abril, debido a las grandes desventajas que presentaba esta central de ciclo combinado. Enarbolando varias pancartas, unos 50 alumnos protestamos por esta, a nuestro juicio, innecesaria construcción realizada únicamente con el fin de obtener grandes beneficios a costa de la salud de los ciudadanos, la salud de los animales y las plantas y, en definitiva, la salud del planeta.

 

Manifestación en el PTA el 27 de abril del 2007

 

Quizás no moveríamos la montaña pero como solía decir Confucio: “El camino es largo, pero sólo al comenzarlo lo empezamos a caminar”.  Somos las generaciones del mañana y las generaciones del mañana no quieren vivir en un planeta contaminado. Ha llegado el momento de quitarnos la venda de los ojos que otros nos han colocado y darnos cuenta de lo que estamos haciendo. Esperemos tan sólo que aún no sea demasiado tarde.

 

Sergio Fernández Vera

Rubén Molina Gonzáles

Patricia Artacho Martos